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EL YACURUNA

El Yacuruna que es un dios mitológico que vive en las profundidades de los ríos y lagos de la Amazonía. Él tiene el poder de cambiarse a sí mismo en forma humana que aparece como un hombre guapo. Usando los poderes mágicos de la seducción, a menudo estúpidos jóvenes muchachas indígenas inocentes, haciéndolos caer en amor con él y seducirlo. Una vez que han caído a sus hechizos, él trae a las mujeres a su casa en las profundidades del agua donde se conviertenen seres bajo el agua similar a la Yacuruna, nunca volvió a ser visto por el mundo exterior. Según esta leyenda de Iquitos, el Yacuruna es similar a la de Poseidón dios de la mitología griega. Sus temas son los naturales de peces y reptiles acuáticos. Se dice que vagan por los ríos y lagos de la selva amazónica en la noche en la parte posterior de un enorme cocodrilo negro, adornado con una boa como un collar. Se dice por la gente local de Iquitos que durante el día, el Yacuruna duerme en las profundidades de las aguas, nunca cerrando un ojo.
De acuerdo a la leyenda de Iquitos, el Yacuruna puede comunicarse con los animales acuáticos y utiliza sus poderes para dominarlos. Algunos dicen que laYacuruna también se convierten en un delfín rosado. Por otra parte, muchas personas de Iquitos creen que el delfín rosado se siente atraído por el olor de la sangre de las mujeres que menstrúan. Una vez que su víctima inocente se encuentra, el Yacuruna puede pasar de ser la forma de un delfín en la imagen de un apuesto desconocido. Una vez en forma humana, la Yacuruna puede hipnotizar a la mujer y el uso de afrodisíacos para seducirla. En virtud de sus hechizos, la mujer es secuestrada por el mago y llevó a su reino en las profundidades de los ríos y lagos.

Otra versión del Yacuruna dice pues, que es el hijo de la Yacumama, y cuando ya es hora de que la gran serpiente debe descansar para siempre, su hijo el Yacuruna sale en busca de la chica mas linda del pueblo, para seducirla y llevarla a las profundidas de la cocha, de donde esta huambrilla saldra covertida en la nueva Yacumama.

Muchas imagenes se han visto del Yacuruna pero la que mejor representa es la obra maestra de BryKat seudonimo de Gilber Torres Paredes, joven artista de Tarapoto. Esta obra se puede apreciar en el Parque Temático de la Amazonía.

 

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HISTORIA DE “EL DORADO”

Después de todo puede no haber sido un lugar, sino una persona

Todo empezó cuando los españoles invadieron el imperio de los incas, en el Perú, en 1532 y descubrieron una fastuosa acumulación de oro que incluía muchas y bellísimas obras de arte.

En Cuzco, las paredes del templo del emperador estaban enchapadas en oro, e incluso las cañerías que conducían el agua estaban hechas del precioso metal. Los mitos y las leyendas que rodeaban El Dorado eran muchas y variadas: algunos afirmaban que se trataba de una ciudad perdida; otros, que era un templo repleto de tesoros, escondido en lo profundo de la selva; hubo incluso quienes afirmaban que El Dorado era una montaña de oro macizo. Una de las teorías que actualmente gozan de mayor aceptación, sin embargo, sostiene que El Dorado era una persona: probablemente el jefe del pueblo chibcha (o muisca).

El Dorado recibió ese nombre debido a la ceremonia chibcha que señalaba u ascenso al trono. El rito comenzaba cuando el pueblo se reunía a orillas del lago de Guatavita, de forma circular y rodeado de altas montañas; las celebraciones duraban varios días; en el momento culminante, el jefe que ascendía al oro, rodeado por sus sacerdotes, embarcaba en una balsa de juncos, que era conducida hasta el centro del lago. Una vez la balsa estaba en el centro del lago, el nuevo jefe chibcha era desnudado y todo su cuerno se revestía con polvo de oro.

El lago habría sido identificado como el lago Guatavita, un cráter profundo lleno de agua y rodeado de densa selva. En 1580, un comerciante de la recientemente fundada ciudad de Bogotá, habría intentado drenar el lago construyendo un canal con la mano de obra esclava de cientos de indígenas. El intento fracasó al derrumbarse el canal y costar la vida de cientos de trabajadores.

El ejemplo del jefe era seguido luego por el pueblo reunido en las orillas; cada uno aportaba su tributo, arrojando objetos de oro al agua. Así fue como el fondo del lago Guatavita llegó a contener una de las más ricas colecciones de objetos de oro del Nuevo Mundo. Curiosamente, el pueblo chibcha, el pueblo de El Dorado, no poseía yacimientos de oro propios.

Cuando la expedición regresó a Venezuela con 300 de sus integrantes habían perecido; por una ironía del destino, los expedicionarios habían estado a sólo 100 kilómetros del lago de oro. Al año siguiente, el formidable conquistador español Sebastián de Benalcázar  partió también en busca del lago; unos meses después, un aventurero alemán, Nicholaus Federmann, se embarcó en la misma misión.

Condujo a sus hombres hasta una región rica en sal y ocupé una serie de poblaciones chibcha. Un indio le dijo a Jiménez de Quesada que «el lugar del oro” en, el pueblo de Hunsa. El conquistador se apoderó del pueblo y descubrió que en las casas chibcha, construidas de madera y mimbres, había numerosas placas de oro. También descubrió grandes montones de esmeraldas y sacos que contenían oro en polvo.

Al saquear la casa del jefe de la población, hallaron que estaba revestida con láminas de oro macizo y que contenía un fabuloso trono, hecho de oro y esmeraldas. Jiménez de Quesada continué su búsqueda de El Dorado y finalmente se reunió con Benalcázar y Federmann en la región central de Colombia; allí fundaron la ciudad de Santa Fe de Bogotá. La suerte jugó a los cazadores de fortuna una irónica mala pasada: llegaron al lago de oro, pero no encontraron El Dorado.

Simplemente porque El Dorado ya no existía, la dinastía de los jefes chibcha que celebraban la ceremonia del oro en la balsa habla sido derrocada tras una dura lucha por el poder unos años antes.

En 1545, el hermano de Jiménez de Quesada, Hernán, realizó un enérgico intento para apoderarse de los tesoros que contenía el lago Guatavita. Esta operación se llevó a cabo durante tres meses y el nivel del lago descendió 2,70 metros; varios cientos de objetos de oro quedaron al descubierto con el descenso de las aguas, cerca del borde del lago, antes de que el intento fuera abandonado.

Un comerciante español reclutó un ejército de 8.000 indígenas y los lanzó a construir un profundo canal, para drenar el Guatavita. El intento tuvo más éxito que el de Hernán Jiménez de Quesada: el nivel de las aguas descendió 18 metros.

El comerciante pudo apoderarse de numerosos objetos de oro y de valiosas esmeraldas; pero los corrimientos de tierra obstruyeron finalmente el canal de drenaje y también este proyecto tuvo que ser abandonado. Sin embargo, las fabulosas riquezas de El Dorado continúan atrayendo a los aventureros. Por lo tanto, el espíritu de El Dorado sigue vivo, como vivo permanece el misterio de su fabuloso tesoro.

Ampliación del Tema
El tesoro del lago Guatavita
La ceremonia de El Dorado fue el origen de la leyenda. Aunque los conquistadores habían arrebatado ya a los muisca y sus vecinos cientos de Kg. de oro, imaginaban que aún les quedaba el mayor botín: el inmenso tesoro que debía existir en el fondo del lago Guatavita.

El primer paso para dragar el lago fue dado en 1545, pero la más seria de las iniciativas iniciales fue la de un comerciante de Bogotá, Antonio de Sepúlveda, quien comenzó sus operaciones de drenaje hacia 1580. Utilizando la mano de obra de 8.000 indios, abrió una gran muesca en el borde del lago —todavía perfectamente reconocible— para permitir su desagüe, rebajando el nivel en veinte metros, hasta que el canal se hundió, originando la muerte de numerosos excavadores.

Hubo que abandonar la idea, a pesar de que se había encontrado oro: el envío al rey Felipe II incluía un peto de oro, un bastón cubierto de placas de oro y una esmeralda que tenía el asombroso tamaño de un huevo de gallina.

La búsqueda de riquezas que superasen todo lo imaginable no se limitó únicamente a las orillas del lago Guatavita. Ya en los tiempos de los conquistadores se había extendido la creencia en el Hombre Dorado y su mística ciudad de Manoa, donde hasta las cacerolas eran fabricadas en oro. Se creyó que el mismo podía ser localizado en las selvas inexploradas de la cuenca amazónica, y por ello numerosos exploradores y aventureros se adentraron en la jungla año tras año. Muchos no regresaron jamás.

Uno de los que sí lo lograron fue sir Walter Raleigh, pero tuvo motivos para lamentarlo. Enviado por la reina Isabel I de Inglaterra en 1595, se adentró en la selva de la Guayana, en busca de Manoa y su oro, y se propuso entablar alianza con los habitantes de Manoa para así derrotar a los españoles. Pero la expedición no tuvo éxito, y el fracaso de una segunda expedición en 1617-1618 sirvió de pretexto para su ejecución.

El Hombre Dorado fue esfumándose en la memoria y su nombre terminó siendo usado para designar el lugar donde aguardaban riquezas inconmensurables: El Dorado, oculto en los Andes o en la selva amazónica. Durante dos siglos continuó la búsqueda; y en cierto sentido se lo encontró, aunque no del modo que habían soñado los conquistadores, pues esculcar este reino fabuloso permitió que exploradores y prospectores revelaran, más allá de su esfuerzo y crueldad, el corazón secreto de América del Sur.

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EL TUNCHE, espera a que estes perdido en la selva

Aquél ser mitológico, un alma endemoniada que se hace presente a través del sonido, en forma de un silbido de ave. 

Dicen que por la selva no debemos caminar solos, no por el hecho de perdernos que sería lo de menos, sino para estar al tanto de El Tunche. Resulta mucho mejor si nosotros sabemos por donde caminamos o hacia donde vamos al estar en la Selva, pues El Tunche solo ataca a las personas que están perdidas y desorientadas, basta escuchar su silbido que significa que la muerte se aproxima. 

Cuentan además que cuando una persona está muy enferma o con un destino fatal rumbo a la muerte, El Tunche silba, atrae a la próxima víctima hacia él.

Los pobladores selváticos cuentan que si una persona fallece debe ser velada toda la noche hasta que se le entierre de lo contrario, si la persona se retira antes del amanecer, El Tunche se encargará de cobrar su vida, y atacará sanguinariamente a algún familiar o persona del pueblo.

Es por eso que para pasear por la Selva es mejor que lo hagas de días y con varias personas que conocen perfectamente el camino si es que no quieres ser atrapado por el legendario Tunche quien es el dueño de la oscuridad amazónica.

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PUSANGA, realidad o mito

Es una sustancia, pócima o brebaje afrodisiaco o un amuleto preparado por un hechicero o curandero que sirve para que un joven conquiste el amor de una mujer deseada.
Entre estas sustancias preparadas tenemos: el achuniullo (pene del achuni macerado en aguardiente o puesto en agua; el fémur izquierdo o derecho de la tanrrilla;el hueso raspado de un muerto mesclado en chicha; los labios disecados del órgano sexual del bufeo; la grasa o aceite de algunos animales para curarse de alguna enfermedad, enterrar los restos de alimentos de una persona debajo de una lopuna; una fotografía de la mujer elegida junto a un santo,etc.

También se dice que, la Pusanga es una raiz de la selva peruana (Loreto) , es una raiz muy poderosa que puede tener efectos alucinogenos puede usarse como una Droga. Mayormenete usan la raiz los hombres para enamorar a las chicas ya que las mujeres no les hacen caso . La pusanga se prepara sacandole el corazon a un ave conbinada con la raiz pusanga los hombres se la rocean en forma de perfume y entran en trance , cuando despiertan van a donde la chica que quieren enamorar , le hacen oler la pusanga las chicas de inmediato se enamoran de el.

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